Dr 654 – De 43 – M 5 – V 5 – Dea 500
Tras el examen médico nos mandaron formar, ponernos los macutos a la espalada y vestidos con los trajes de inmersión nos pusieron en marcha hacia nuestro destino.
Tras dos clics de marcha rápida llegamos al centro de entrenamiento donde pasaríamos las pruebas finales.
Un nuevo examen médico. Una simple formalidad. Era una última comprobación básica. Sobre todo, para ver si el chip implantado daba las informaciones correctas al equipo médico.
Me fijé que los médicos eran diferentes. Más…, formales. El color de su cuello era negro, no el blanco impoluto del cuerpo médico del Elyseum. Después de los custodios del Elyseum, los del cuerpo médico eran los más respetados. Para mí, ellos eran los que se deberían llevar los honores. A nosotros se nos respetaba por el miedo que dábamos. Nadie quiere enfadar a un miembro del cuerpo de custodios. En cambio, era un honor recibir a un médico en su casa. Dos maneras de hacerse respetar.
Primera prueba:
9 armas para 10 custodios y 15 puntos blancos a exterminar.
Las reglas, solo hay 9 armas, algunas con dos disparos, otras con una. Había en total 17 oportunidades. Todos los puntos debían ser eliminados, debía haber uno con más puntuación. Solo pasarían los que exterminaran al menos a un enemigo. Los demás estarían eliminados. También estaría eliminado aquel que tuviese menos dianas, si era el único. El que más exterminara sería recompensado y tenía que haber uno que tuviese una puntuación superior.
Estaba con otros nueve novatos. Un cuarto de clic para ponerse de acuerdo sobre cómo proceder. Para mi simple y para los demás, normal, también. Se decidió a suertes quien exterminaría uno más.
Menos mal, no me tocó a mí.
Pasamos la prueba. El novato vencedor se transformó en nuestro cabecilla. Todavía no se merecía grado alguno. Solo ser el “jefe” de la siguiente prueba.
Al menos esta prueba fue sencilla.
Los demás grupos pasaron también con su cabecilla al mando. Todos tuvieron el mismo resultado de equipo: 3 2 2 2 2 1 1 1 1

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