El Elyseum fue mi hogar mis primeros 18 decanos.

Hogar de una civilización que huyó de su destrucción.
Compuesto por 24 zonas de vida circulares.

En el centro: la sede central o de gobierno. Vivían y trabajaban los ciudadanos que dirigían el Elyseum. Alrededor de ella 23 zonas de vida. La siguiente zona era la zona de vida llamada blanca. En el vivían los Custodios Supremos Blancos, llamados CS blancos, y los gobernantes principales.

El tercer círculo eran los edificios de ciencia y tecnología. Así como el gran edificio de la vida. En él se creaban los ciudadanos necesarios para el bien del Elyseum. Sus trabajadores vivían en el cuarto círculo donde se encontraban también las guarderías, donde los recién nacidos eran cuidados hasta que en su octavo decano les enviaban a su círculo de formación. Se le llamaba círculo de vida. En el tenían sus alojamientos también los trabajadores de los círculos cinco y los mayores del Elyseum. Fuente de sabiduría eran cuidados y se les pedía que transmitieran sus conocimientos a los más jóvenes.

El quinto círculo era uno de los llamados círculos de la diversión. Enormes parques y praderas salteados por diferentes edificios donde disfrutar de diferentes actividades. En el primero de los 3 círculos de la diversión eran sobre todo espacios verdes y actividades centradas en la mente y la tranquilidad.
Muchos mayores recorrían sus calles y caminos con los más jóvenes.

Sólo salía de lo común algo muy común en nuestro Elyseum, y se lo agradeceré siempre, y eran las salas de combate del Vo DAO. Un arte marcial combinado, que nos ayudaba a mantener una mente sana en un cuerpo sano. Había combates de catas y combates al toque cada medio decano. Siempre agrupados por círculos y al cuarto decano, había un combate entre ganadores. Solían ganar los CS blancos. A veces los grises y rara vez otros combatientes.

El sexto círculo eran las habitaciones de los dos siguientes, el séptimo, donde se encontraban las centros de formación y estudio y los primeros centros de investigación. El éxito era conseguir llevar la investigación y sus resultados al tercer círculo. El octavo, donde se encontraban los centros de distribución. Aquí se encontraban todos los almacenes y tiendas donde conseguir lo necesario del día a día.

El noveno y el décimo primero eran zonas de vida para los siguientes círculos. Entre ellos, el décimo, era la segunda de las zonas de diversión. Este era más centrado en la música, la fiesta y el baile. Todo ello acompañado de edificios centrados en juegos virtuales. En este centro dos gigantescas piscinas eran el punto de encuentro de muchos custodios. En su entrenamiento el medio acuático era importante y muchos de ellos en su tiempo libre, aprovechaban para disfrutar del agua de una manera que en su dea a dea.

El círculo 12 era el centro de seguridad de los custodios grises. Eran los responsables de la seguridad interna del Elyseum. Tenían el de deber de que no hubiese disturbios ni infracciones y de haberlos, impartir justicia.

El Elyseum estaba dividido de su centro al exterior por 4 calles principales. Creaba en cada círculo cuatro zonas. En el décimo tercero esto era importante porque junto a ellas estaban los 4 hospitales. El resto era zona industrial. Los accidentes más importantes venían del campo y de la industria, por ello se decidió que la zona de la salud estuviese en el circulo junto a la industria. Es no impedía que pequeños centros de salud estuviesen repartidos en cada una de las zonas. Siendo la más importante la que colindaba con las guarderías.

Muchos de mis mejores momentos los pasé en el décimo cuarto y el décimo quinto círculo. El primero era zona de vida. Era la zona más diversa del Elyseum y donde el arte y la música más se escuchaba. Ahí vivían los médicos de los hospitales y los trabajadores de la industria. Todos ellos iban al tercero de los círculos de diversión y se mezclaban con nosotros. Nosotros, los futuros custodios.

En el decimo sexto círculo vivían los custodios grises y blancos responsables de nuestra formación y nosotros. Nuestra zona de vida era un poco diferente porque albergaba además nuestros edificios de formación intelectual y psicológica. Además de las cuatro mayores bibliotecas del Elyseum.

El decimo séptimo era uno de los más grandes y era nuestro espacio de entrenamiento físico y armamentístico. Este último no tanto por los problemas que podría haber dentro del Elyseum, sino por lo que nos esperaba en el exterior. A diferencia del resto de nuestros ciudadanos, aprendíamos a maniobrar carros de combate, vehículos de transporte y pequeños submarinos en las inmensas piscinas. Si los ciudadanos supiesen el tamaño de estas, verían las del círculo de diversión como pequeños charcos.

Los tres siguientes círculos eran las zonas verdes. El primero eran los campos de producción.

Enormes extensiones cultivadas en las que se producía la base de nuestra alimentación. En el siguiente, penúltimo de los círculos accesibles a todos los ciudadanos, se encontraban las granjas, los bosques y la zonas de vida de los campesinos y granjeros. Al crear el Elyseum, los padres fundadores quisieron que los ciudadanos tuviesen la posibilidad de ver lo que fueron entonces las enormes praderas y los bosques sin fin.

Era habitual que los ciudadanos al menos una vez cada Mia, pasase un cuarto respirando el aire del campo oyendo y observando los pájaros y los animales.

El siguiente círculo era de nuevo campos de producción y grandes construcciones que servían de almacenaje y tratamiento de las cosechas. También servía como límite para el círculo vigésimo primero. Frontera de la civilización con el Muro. Era el círculo donde vivían y entrenaban los custodios grises de alto rango o condecorados. Eran los que tenían la responsabilidad de comunicarse con los guardias negros que estaban más allá de la frontera. En el decimo octavo decano, todos los custodios en formación pasaban la frontera para acceder al vigésimo segundo círculo. Terreno de entrenamiento de los guardias negros. La más alta distinción a la que podíamos aspirar. Pero ese espacio era también el lugar elegido para pasar las pruebas que definirían que custodios seríamos. Los guardias blancos y grises sólo lo verían el tiempo de las pruebas. Los custodios que pasasen las pruebas no volverían a cruzar la frontera al interior. Se quedarían a vivir en el vigésimo tercer círculo, zona de vida de los guardias negros que protegían lo que había más allá del muro, vigésimo cuarto y último círculo y al que nadie podía acceder si no era un custodio negro.

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